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Un informe del Banco Mundial publicado el 28 de septiembre evalúa el potencial económico a largo plazo de invertir en el Corredor de Transporte Transcaspiano, conocido habitualmente como Corredor Medio. Las inversiones estratégicas en ferrocarril, puertos y logística podrían multiplicar por más de tres el volumen comercial de la ruta, reducir a la mitad los tiempos de viaje, sumar un 3,3 % al PIB regional y crear dos millones de empleos adicionales para 2040, señala el organismo. Son resultados modelizados, no logros realizados ni compromisos vinculantes.

La ruta multimodal conecta Asia Oriental con Asia Central, el Cáucaso Meridional, Türkiye y Europa mediante ferrocarril, el mar Caspio, transporte marítimo de corta distancia por el mar Negro y carretera. El informe enumera nueve países del corredor: Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazajistán, la República Kirguisa, Tayikistán, Türkiye, Turkmenistán y Uzbekistán. En ellos viven cerca de 200 millones de personas que podrían acceder a mercados más amplios; el informe no afirma que los beneficios vayan a ser iguales en cada país.

El aumento de volumen del escenario de inversión depende de eliminar cuellos de botella en fronteras, puertos y rutas de conexión. Un servicio más fiable y plazos de entrega previsibles pueden afectar los costos de inventario y retrasos de los transportistas, pero el comunicado no ofrece una reducción observada de esos costos por empresa. La capacidad ferroviaria, portuaria o aduanera de un solo país no basta para el transporte internacional; los servicios deben coordinarse a lo largo de la ruta y los transbordos deben ser fiables.

El Banco Mundial estima que se necesitarían más de 25.000 millones de dólares en infraestructura física hasta 2040, sobre todo para redes ferroviarias, puertos marítimos y carreteras secundarias. Por separado, calcula unos 30.000 millones en inversiones facilitadoras: conexiones de carretera y ferrocarril con economías locales, centros logísticos y terminales interiores, equipos como locomotoras y vagones, sistemas de carga y redes digitales. Son necesidades estimadas, no contratos con financiación cerrada.

En un segundo escenario que combina las inversiones con reformas para facilitar el comercio y mejorar la eficiencia del transporte, el volumen del corredor podría cuadruplicarse y el tiempo de viaje reducirse en dos tercios. La aportación del 3,3 % al PIB y los dos millones de empleos figuran para el escenario de potencial de inversión; el comunicado no cuantifica esos dos resultados por separado para el escenario de reformas más ambicioso. No deben confundirse ambos casos en una sola previsión garantizada.

Una medida digital que propone el informe consiste en reunir contratos de transporte, documentos de tránsito aduanero y documentos de carga en un registro digital de Transporte, Tránsito y Comercio. El Banco señala que la fragmentación de documentos y operaciones limita el rendimiento del corredor. Un registro compartido podría ayudar a transportistas y organismos fronterizos a utilizar la misma información operativa durante los transbordos. Para aplicarlo harían falta normas nacionales compatibles y enlaces entre las instituciones participantes.

El rendimiento también depende de la coordinación de gobiernos, operadores de infraestructura y empresas privadas de transporte. Reducir esperas fronterizas, simplificar documentos, coordinar centros de transbordo y ofrecer servicios regulares puede influir en el retorno de la infraestructura. Un gasto elevado en construcción no garantiza entregas más rápidas si los procesos administrativos siguen siendo lentos. El informe considera la cooperación transfronteriza una condición de éxito aparte.

Para seguir los resultados habrá que medir los volúmenes anuales de carga y comercio, los tiempos medios de tránsito, las esperas en fronteras y puertos, los costos logísticos, la frecuencia de los transbordos y el empleo. El Banco sostiene que las inversiones también podrían mejorar la fiabilidad frente a inundaciones y sequías, pero la construcción no garantiza por sí sola la resiliencia. El horizonte de 2040 no significa que toda la capacidad vaya a existir de inmediato ni que avance cada año al mismo ritmo. Por ahora, el estudio expone necesidades de capital y escenarios de política.