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Un informe de WAM publicado el 3 de octubre describe cómo el sector espacial emiratí pasa de misiones y lanzamientos a un ecosistema económico integrado que abarca infraestructura, fabricación, servicios de datos, inteligencia artificial, investigación, inversión, alianzas internacionales y desarrollo de capacidades. La Estrategia Espacial Nacional 2031, aprobada por el Gabinete el 29 de marzo de 2026, incorpora la actividad económica junto a los objetivos científicos y de exploración.

La estrategia busca duplicar los ingresos de la economía espacial, aumentar un 60% el valor añadido del sector, duplicar las empresas y start-ups nacionales, elevar la inversión en activos e infraestructura y ampliar las exportaciones. El informe dice que la estrategia anterior dio lugar al desarrollo de 30 satélites y que más de 170 entidades operan en la economía espacial emiratí. Su número se triplicó entre 2020 y 2025, mientras las universidades con programas especializados se duplicaron entre 2015 y 2025.

La constelación de observación terrestre de Space42 ilustra el paso del hardware a los servicios. Tres satélites Foresight entraron en operación plena en junio y elevaron la constelación a cinco. La plataforma de datos convierte imágenes en inteligencia geoespacial en minutos. La resolución comunicada es de 25 centímetros y el análisis con IA podría reducir hasta un 90% los tiempos de respuesta a emergencias y hasta un 30% los costes de mantenimiento predictivo. Son efectos potenciales, no ahorros auditados o garantizados.

El Programa Internacional de Cooperación Espacial, lanzado en mayo, asignó AED1.000 millones a cooperación internacional en I+D. En fabricación, Marlan Space y Loft Orbital anunciaron un consorcio de US$1.000 millones en Francia, con la constelación fabricada en Abu Dabi; la fase inicial comprende 50 satélites y los primeros diez estaban en producción. Space42 y Viasat acordaron además una plataforma compartida con compromisos iniciales de capital de hasta US$1.000 millones. Son proyectos separados, no una inversión conjunta.

Otros ejemplos amplían la huella económica hacia ciencia e infraestructura. La misión Hope se extendió tres años, ha puesto a disposición más de diez terabytes de datos, contribuido a más de 35 artículos revisados por pares y al desarrollo de más de 58 estudiantes emiratíes. El radar RTx de Rashid Rover 2 está diseñado para estudiar hasta 100 metros bajo la superficie lunar. Estos proyectos desarrollan capacidades científicas, de ingeniería y servicios, aunque el informe no cuantifica sus ingresos locales ni su efecto en el empleo.

La implicación económica es capturar valor a lo largo de la cadena: diseño y ensamblaje, pruebas, operaciones, análisis de datos y servicios posteriores. Esto puede diversificar ingresos más allá de los lanzamientos, pero exige capital paciente, equipos cualificados, acceso exportador y demanda fiable. Los objetivos estratégicos expresan resultados buscados; los satélites operativos y presupuestos anunciados corresponden a fases distintas. El informe ofrece una panorámica, pero no una base consolidada y auditada de ingresos o valor añadido para medir el avance futuro.