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El Directorio Ejecutivo del Banco Mundial aprobó el 30 de septiembre un préstamo equivalente a 75 millones de dólares para ayudar a crecer a las startups tecnológicas de Kazajistán. El proyecto Advancing Learning, Entrepreneurship, and Markets for Artificial Intelligence (ALEM) busca apoyar la creación, comercialización y expansión de empresas tecnológicas. La financiación se anunció por 11.999,7 millones de yenes, equivalentes a 75 millones de dólares. No es una subvención distribuida directamente a todas las startups del país, sino la financiación de un programa con varios componentes que se ejecutará junto con instituciones nacionales.

El Banco Mundial señala cuatro áreas prioritarias: ampliar el grupo de talento digital especializado, mejorar el acceso a computación de alto rendimiento, reforzar la infraestructura para prototipos de robótica y facilitar el acceso al capital en la fase de crecimiento. Para este último ámbito, estima una brecha anual de financiación de capital de riesgo de 20 a 25 millones de dólares. Es una estimación de la falta de financiación en el mercado, no una promesa garantizada de que el préstamo cubrirá toda la brecha. Los instrumentos y el calendario con los que ALEM abordará esas limitaciones se definirán durante la ejecución.

Se espera que el proyecto forme a más de 5.000 estudiantes al año en fundamentos de inteligencia artificial, ciencia de datos y aprendizaje automático. El Banco también destaca medidas dirigidas a las mujeres: representan aproximadamente un tercio de los graduados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas de Kazajistán, pero lideran menos del 6 % de las startups financiadas con capital de riesgo. Las cifras describen puntos distintos del recorrido del talento; formación y liderazgo empresarial no son indicadores intercambiables. ALEM busca conectar una base mayor de capacidades con el acceso a empresas, pero el anuncio aún no dice cuántas personas se han inscrito o cuántas fundadoras recibirán inversión.

Para diciembre de 2031, el proyecto pretende que 28.000 jóvenes completen formación avanzada, que 800 startups reciban apoyo mediante programas de presemilla, semilla o aceleración global, facilitar inversión de capital de riesgo en más de 50 empresas y movilizar al menos 60 millones de dólares de capital privado. Son objetivos futuros. No debe suponerse que las 800 empresas recibirán financiación ni que más de 50 inversiones generarán por sí solas los 60 millones. El comunicado enumera metas distintas, pero no publica un indicador detallado para cada relación entre ellas.

El proyecto se apoya en una iniciativa anterior del Banco Mundial, el Fostering Productive Innovation Project. Según las cifras del Banco, aquel programa apoyó a 162 startups y equipos de investigación, generó más de 23 millones de dólares en primeras ventas e inversión privada atraída y creó cerca de 2.000 empleos. Son resultados históricos del proyecto anterior, no resultados futuros de ALEM. Muestran que la capacidad de innovación e inversión de Kazajistán no parte de cero, mientras el nuevo proyecto aspira a trabajar a una escala más amplia.

Las exportaciones kazajas de tecnologías de información y comunicación aumentaron de 132 millones de dólares en 2019 a 1.100 millones en 2025. El país tiene la ambición de llegar a 5.000 millones en 2030; es un objetivo, no un total ya alcanzado. El Banco Mundial también cita un estudio regional según el cual las empresas de Europa y Asia Central que adoptan software relacionado con la IA son, en promedio, un 10–20 % más productivas. Ese resultado de investigación regional no debe presentarse como una ganancia garantizada para cada empresa kazaja. El crecimiento exportador y las metas de ALEM deben medirse por separado.

El Ministerio de Inteligencia Artificial y Desarrollo Digital de Kazajistán ejecutará el proyecto, con Astana Hub y Alem Capital Management como socios. La financiación procederá del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento. Este esquema institucional establece responsabilidades y canales de capital, pero el anuncio no detalla la selección de startups, las condiciones de inversión ni los calendarios de contratación. Para evaluar la ejecución se necesitarán indicadores publicados sobre finalización de cursos, capital movilizado, crecimiento comercial de las empresas apoyadas y calidad de los empleos creados.

La diferencia entre objetivos, resultados previstos y desempeño anterior debe mantenerse clara. El préstamo de 75 millones de dólares es financiación aprobada; las 28.000 personas formadas, las 800 startups apoyadas y los 60 millones de capital privado son metas para 2031. Los 162 equipos, más de 23 millones de dólares y cerca de 2.000 empleos del proyecto anterior son mediciones históricas. Los valores de exportación de 2019 y 2025 son datos comunicados, mientras que los 5.000 millones para 2030 son una ambición. Seguir estas bases y periodos por separado permite distinguir un anuncio de financiación del rendimiento real.