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El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional concluyó el 11 de septiembre la consulta del Artículo IV de 2026 con Argelia; la evaluación se publicó el 21 de septiembre. El FMI estima que el crecimiento del PIB real, respaldado por una sólida inversión pública, pasó del 3,7 % en 2024 al 3,9 % en 2025. Proyecta un crecimiento del 3,8 % en 2026. La revisión analiza las perspectivas junto con las finanzas públicas, los precios y la posición externa.

El crecimiento positivo no ha eliminado las presiones fiscales señaladas por el FMI. Sus indicadores sitúan el saldo presupuestario del gobierno central en menos el 14 % del PIB en 2024 y menos el 10,5 % en 2025; la proyección para 2026 es menos el 9,6 %. Los grandes dividendos puntuales de empresas estatales y del Banco de Argelia también contribuyeron a reducir el déficit en 2025. Aun así, el Fondo considera que sigue siendo muy elevado y que los colchones fiscales se han agotado.

La serie del FMI sobre deuda pública bruta muestra un 52,1 % del PIB en 2025 y proyecta un 53,2 % para 2026. En sus proyecciones, la proporción aumenta al 60,4 % en 2027, al 71,2 % en 2029 y al 79,0 % en 2031. No son resultados futuros observados, sino proyecciones elaboradas con la información y los supuestos disponibles para el informe. La trayectoria explica por qué la continuidad de los déficits podría elevar la carga de la deuda a medio plazo.

La posición externa también afronta presiones. El FMI indica que el déficit por cuenta corriente se amplió bruscamente al aumentar las importaciones y disminuir las exportaciones de hidrocarburos, lo que provocó una pérdida considerable de reservas. Las reservas oficiales brutas se cifran en 68.900 millones de dólares en 2024 y se estiman en 51.000 millones en 2025. El Fondo proyecta 46.500 millones en 2026, 27.800 millones en 2028 y 23.500 millones en 2029. Es una serie de proyecciones, no un saldo diario ni un resultado futuro ya realizado.

En cuanto a los precios, el comunicado del FMI dice que la inflación general pasó del menos 2 % en septiembre de 2025 al 5,2 % en abril de 2026, con el fin de la deflación de alimentos y el encarecimiento del oro entre los factores. El promedio anual de precios al consumidor del Fondo es una medida distinta: 5,5 % para 2025 y un 3,5 % previsto para 2026. Las dos referencias no corresponden a la misma definición o periodo. Una lectura mensual fechada no debe confundirse con el promedio anual.

El aumento de los ingresos por hidrocarburos a corto plazo podría mejorar las perspectivas fiscales y externas; el FMI lo describe como una oportunidad para reconstruir reservas de seguridad. No obstante, los ingresos petroleros y gasíferos dependen de los precios y la producción. El Fondo no garantiza que el aumento vaya a durar ni sostiene que haga sostenible por sí solo un gasto elevado. Su recomendación es emplear esos ingresos temporales para reforzar las finanzas públicas, en lugar de consolidar más gasto corriente.

Entre las recomendaciones del FMI figuran una consolidación fiscal gradual y creíble, mayores ingresos no procedentes de hidrocarburos, una inversión pública más eficiente y una reforma escalonada de los subsidios energéticos con protección a los hogares vulnerables. También pide un ancla más clara de inflación baja para la política monetaria, mayor independencia operativa del Banco de Argelia y límites a la financiación monetaria salvo en circunstancias excepcionales. Son recomendaciones del Fondo; el comunicado no afirma que Argelia ya las haya aplicado.

Una consulta del Artículo IV es el proceso periódico de supervisión económica del FMI; esta evaluación no constituye una nueva aprobación de préstamo ni un programa de asistencia financiera. La cuestión central no es solo si continuará el crecimiento, sino cómo sostenerlo sin agotar las reservas y la capacidad fiscal. Los próximos datos sobre la composición del gasto, la diversificación de ingresos, los riesgos de la banca pública y la actividad no relacionada con hidrocarburos permitirán seguir la evolución.