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El Gobierno central de Brasil registró un déficit primario de 13.600 millones de reales en agosto, según el resultado del Tesoro publicado el 29 de septiembre. El saldo primario compara los ingresos públicos con el gasto antes de contabilizar los intereses. El déficit de agosto de 2025 fue de 15.500 millones de reales a precios corrientes; por tanto, la diferencia entre esos dos importes mensuales nominales no constituye por sí sola una medida de mejora ajustada por inflación. El Ministerio de Hacienda indicó que los ingresos primarios netos aumentaron un 3,5% en términos reales frente al año anterior, mientras que el gasto primario total subió un 1,9%. El ministerio calculó el incremento real de ingresos en 6.300 millones de reales y el de gasto en 3.700 millones.
Entre enero y agosto, el Gobierno central registró un déficit primario de 94.900 millones de reales, frente a 85.900 millones en los mismos ocho meses de 2025 a precios corrientes. En la comparación real del ministerio, los ingresos netos crecieron un 5,7%, un aumento de 90.000 millones de reales. El gasto total también avanzó un 5,7%, con un incremento de 96.300 millones. Que los ingresos y el gasto crezcan al mismo ritmo real no cambia que el déficit nominal acumulado del año fuera mayor que en el periodo anterior. Estas cifras comparan el mismo perímetro contable entre periodos; por sí solas no expresan el déficit como proporción del producto interno bruto ni resuelven una conclusión sobre la sostenibilidad de la deuda.
En agosto, el resultado conjunto del Tesoro Nacional y el Banco Central fue un superávit de 5.000 millones de reales, mientras que el Régimen General de Seguridad Social registró un déficit de 18.600 millones. El ministerio señaló que el aumento real de ingresos reflejó un alza del 5,6% en los ingresos administrados por la agencia tributaria federal, del 6,3% en la recaudación neta de la seguridad social y del 5,3% en los ingresos no administrados por la agencia. Los incrementos comunicados fueron de 7.600 millones, 3.900 millones y 1.600 millones de reales, respectivamente. Separar esos componentes muestra que el saldo consolidado combina varias cuentas públicas. El comunicado no ofrece un análisis causal detallado que mida la base tributaria o el efecto de una política concreta detrás de cada movimiento.
En el gasto, una partida que afectó la comparación de agosto fue el desembolso de 4.900 millones de reales al Fondo Especial de Financiación de Campañas, que no tuvo ejecución en 2025. Las prestaciones de seguridad social aumentaron en 2.700 millones de reales; la asignación y el seguro de desempleo, en 2.400 millones; y los créditos extraordinarios, en 1.300 millones. En sentido contrario, el gasto discrecional bajó 5.600 millones, con una caída de 2.900 millones en la función de salud. En los primeros ocho meses, los principales factores citados del aumento del gasto fueron las prestaciones de seguridad social, con 29.300 millones más, y el gasto discrecional, con 35.800 millones más. Dentro de este último, salud subió 16.200 millones y educación 10.300 millones.
El informe vinculó parte de los créditos extraordinarios de agosto con medidas destinadas a mitigar los efectos económicos de conflictos en Oriente Medio, citando subsidios al comercio e importación de diésel de carretera y una aportación al Fondo de Garantía de Inversiones. Esta nota identifica las partidas indicadas, pero no cuantifica el efecto total de acontecimientos externos en la economía brasileña. El saldo primario mensual también excluye los intereses y, por tanto, no equivale a las necesidades completas de financiación del Gobierno. Las cifras de los primeros ocho meses muestran un déficit acumulado mayor aunque ingresos y gasto reales crecieran al mismo ritmo. Los resultados posteriores dependerán de nuevos datos y de la ejecución presupuestaria; esta publicación informa sobre las cuentas del periodo y no es una previsión.


