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El tope británico de los precios de las tarifas energéticas por defecto entró en un nuevo periodo el 1 de octubre de 2026. El regulador Ofgem fijó en 1.723 £ la cifra anualizada del tope para un hogar típico con gas y electricidad que paga por domiciliación en Inglaterra, Escocia y Gales, durante el periodo del 1 de octubre al 31 de diciembre. No es una factura garantizada ni un pago fijo del Gobierno a cada hogar. El tope se aplica mediante precios unitarios y cargos fijos diarios; el importe pagado depende del consumo, el contador, el método de pago y la región. Ofgem indicó que el nuevo periodo supone un aumento del 4% respecto al trimestre anterior.
En las tarifas medias nacionales publicadas para clientes con domiciliación, la electricidad cuesta 26,32 peniques por kilovatio hora, con un cargo fijo diario de 54,83 peniques. El gas cuesta 7,97 peniques por kWh y el cargo fijo es de 29,68 peniques diarios. Frente a julio-septiembre, el precio unitario del gas pasó de 7,33 a 7,97 peniques por kWh y el de la electricidad de 26,11 a 26,32 peniques; también aumentaron los cargos fijos de ambos combustibles. Ofgem señala que los costes no pueden compararse directamente entre periodos porque se elimina el IVA de las facturas eléctricas del 1 de octubre de 2026 al 31 de marzo de 2027. Ese cambio fiscal debe leerse junto con el hecho de que el precio publicado del gas incluye un IVA del 5%.
El tope limita los precios unitarios y los cargos fijos que los proveedores pueden cobrar a clientes con tarifas por defecto o variables estándar. Los clientes que hayan pasado a contratos de precio fijo no se ven afectados por este cambio trimestral. Esta distinción explica por qué la cifra anualizada de 1.723 £ no es la misma factura para todos: el supuesto de consumo típico de Ofgem sirve para comparar tarifas, no para predecir el consumo de cada hogar. Los costes regionales de red y los perfiles de uso también influyen en la factura. Por ello, no se puede inferir el efecto para un hogar concreto sin conocer su tarifa y consumo.
Ofgem vinculó el aumento principalmente a la subida de los precios mayoristas del gas y señaló que siguen por debajo del máximo de la crisis energética anterior. Sin embargo, el tope no pronostica los futuros precios mayoristas; establece los precios minoristas regulados máximos para un periodo definido de tres meses. Los costes mayoristas pueden cambiar de nuevo en próximos periodos de fijación. El anuncio es un indicador de precios minoristas y por sí solo no describe el suministro de gas, el consumo ni la inflación general. Las nuevas tarifas pueden afectar a los presupuestos de hogares con tarifa variable al comienzo del invierno, pero la magnitud depende del tiempo y del consumo de cada hogar.
