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Sri Lanka inició el 2 de octubre dos proyectos petroleros relacionados pero separados en Muthurajawela, según el informe gubernamental publicado al día siguiente. El primero es el sistema de combustible de aviación Jet A-1 de Ceylon Petroleum Corporation (CPC): cinco tanques previstos con capacidad declarada de 92.000 metros cúbicos y una tubería subterránea de 21 kilómetros hasta el Aeropuerto Internacional Bandaranaike en Katunayake. El segundo es un proyecto de tres tanques propiedad de Ceylon Petroleum Storage Terminal Limited (CPSTL), que incorpora otros 40.000 metros cúbicos. Son capacidades de entidades y sistemas distintos; no deben describirse como un único complejo ni como existencias disponibles hoy.
Los cinco tanques Jet A-1 de CPC se especifican así: dos de 30.000 metros cúbicos, dos de 15.000 y uno de 2.000. La tubería, cuyo diámetro informado es de diez pulgadas, pretende llevar combustible de aviación directamente desde Muthurajawela al aeropuerto en lugar de depender de camiones cisterna. El detalle del proyecto indica un plazo de finalización de 30 meses. Las obras ya comenzaron, pero el aviso no afirma que la tubería esté operativa, no cuantifica el flujo actual de combustible ni ofrece un coste final o una meta diaria de operación.
La instalación separada de CPSTL consta en la Terminal de Muthurajawela de dos tanques de 15.000 metros cúbicos y uno de 10.000. Su periodo contractual es de 18 meses y el Gobierno programa su conclusión para abril de 2028. Este proyecto amplía el almacenamiento de la terminal, mientras que el sistema de CPC combina depósitos para combustible de aviación con una conexión específica al aeropuerto. Aunque el portal oficial cubre ambas iniciativas en un mismo acto y ubicación, la propiedad empresarial, las capacidades, los combustibles previstos y los calendarios son distintos y relevantes para el seguimiento y la rendición de cuentas.
En la ceremonia, el presidente Anura Kumara Dissanayake dijo que el almacenamiento nacional existente bastaba para unos 23 a 25 días y expuso el objetivo de elevar la cobertura a por lo menos 45 días. Son declaraciones ejecutivas sobre el almacenamiento nacional total, no una contribución medida de los tanques aún sin terminar. También citó una deuda acumulada de CPC de 840.000 millones de rupias, beneficios de 36.000 millones el año anterior y 28.000 millones en lo transcurrido de 2026, y beneficios de CPSTL de 3.500 millones el año anterior. Son cifras atribuidas al presidente, no cuentas auditadas revisadas para esta noticia.
El presidente añadió que el Tesoro había asignado 41.000 millones de rupias a subsidios de combustible para octubre-diciembre de 2026, después de una asignación distinta de 60.000 millones para cinco meses desde abril. Describió el subsidio como la parte de un aumento que el Estado absorbe para evitar trasladarlo íntegramente a los precios minoristas según la fórmula de precios. Estas declaraciones aportan contexto fiscal, pero los 41.000 millones son una asignación presupuestaria, no un gasto final confirmado. La fuente tampoco vincula parte de ese subsidio con el presupuesto de construcción de los proyectos de almacenamiento.
La tubería Jet A-1 busca reducir la dependencia de camiones cisterna para abastecer el aeropuerto, mientras el almacenamiento puede aportar flexibilidad entre la llegada de cargamentos y la demanda. Ninguno de los activos garantiza por sí solo un suministro ininterrumpido: el resultado dependerá de terminar las obras, los controles de seguridad, el mantenimiento, las compras de combustible, las operaciones de la terminal y la demanda aeroportuaria. El comunicado presenta la seguridad del combustible aeronáutico y menores costes de transporte como objetivos, pero no cuantifica ahorros ni aporta una referencia, previsión de demanda o evaluación de contingencias. Son metas declaradas, no resultados medidos de forma independiente.
Las declaraciones generales del Gobierno defendieron mantener un papel estatal en la energía y, al mismo tiempo, mejorar eficiencia y servicio. Dissanayake mencionó la cobertura limitada de almacenamiento y la meta de al menos 45 días, situando las obras en un debate más amplio sobre resiliencia. Próximos informes públicos podrían permitir seguimiento al comunicar avances, fechas de puesta en servicio, costes finales, capacidad utilizable, días de existencias reales, volúmenes transportados e incidentes. Por ahora, el acto del 2 de octubre marca el inicio de dos obras, no la disponibilidad inmediata de nuevas reservas de combustible para consumidores o aviones.



