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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con socios regionales e internacionales, lanzó la Estrategia de Prevención y Control de la Fiebre Aftosa en Oriente Medio 2026–2030 en un acto virtual el 29 de septiembre. En su comunicado del 30 de septiembre, la FAO indica que abarca 14 países: Bahrein, Egipto, Iraq, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Omán, Palestina, Qatar, Arabia Saudí, la República Árabe Siria, los Emiratos Árabes Unidos y Yemen. Un marco regional no sustituye a los programas nacionales; define prioridades compartidas y vías de cooperación.

La fiebre aftosa es una enfermedad animal que afecta al ganado de pezuña hendida y puede cruzar fronteras con el movimiento de animales. La FAO afirma que supone riesgos para la producción ganadera, la seguridad alimentaria, los medios de vida y el comercio. El comunicado no se centra en un brote actual concreto ni publica un número de casos. En cambio, señala riesgos recurrentes de transmisión transfronteriza y diferencias entre países en vigilancia, vacunación, preparación y respuesta. La cifra de 14 describe los países incluidos en un marco común de trabajo; no significa que se haya confirmado un brote en todos ellos.

La FAO explica que el movimiento de animales y productos animales, junto con las diferencias de capacidad nacional, puede crear un riesgo continuo. Esto no significa que todos los países afronten las mismas condiciones ni que cada cruce presente el mismo riesgo. Si la información de vigilancia no se comparte a tiempo, los servicios veterinarios no están preparados o la respuesta se demora, los esfuerzos nacionales pueden tener un alcance limitado ante los movimientos regionales. La estrategia busca armonizar información y herramientas de preparación entre países. El anuncio aún no mide si esa coordinación ha reducido la transmisión.

Entre las prioridades de ejecución figuran la coordinación regional, el fortalecimiento de capacidades nacionales, el intercambio de información, los servicios veterinarios, la preparación y la respuesta. La FAO destaca la titularidad de los países y la continuidad de las alianzas. También presenta el Programa de Asociación Mundial sobre las Enfermedades Animales Transfronterizas (GPP-TAD) como un marco dirigido por los países que conecta prioridades compartidas con acciones e inversiones coordinadas. El anuncio no comunica un presupuesto total, asignaciones por país ni una meta anual de vacunación. Esos datos permiten distinguir una orientación estratégica acordada de una ejecución financiada.

Durante el lanzamiento, representantes de la FAO, la Organización Mundial de Sanidad Animal, la Organización Árabe para el Desarrollo Agrícola y la Comisión Europea para la Lucha contra la Fiebre Aftosa destacaron la cooperación regional y el apoyo técnico. Su participación aporta experiencia y coordinación, pero el comunicado no concreta qué proyectos financiará cada entidad ni qué actividades realizará en cada país. La FAO dice que el acto también abordó la cooperación técnica, la movilización de recursos y el seguimiento. Son temas de planificación, no operaciones de campo ya completadas.

La importancia de la ganadería para la agricultura y los medios de vida rurales muestra que el control de enfermedades no es solo una cuestión veterinaria. La prevención y la alerta temprana forman parte de la infraestructura pública que puede limitar daños a productores, suministros alimentarios y comercio animal. Sin embargo, el anuncio no cuantifica el costo de los brotes, las pérdidas de producción ni los efectos en los precios al consumidor. No permite elaborar una nueva previsión alimentaria ni afirmar que un país concreto atraviese un brote reciente. El tema verificable es el marco regional y las capacidades que pretende fortalecer.

El impacto dependerá de que una intención común se convierta en medidas cuantificables durante 2026–2030. Entre los posibles indicadores figuran la participación en la notificación compartida, la capacidad de laboratorios y vigilancia veterinaria, la cobertura de vacunación, los simulacros de emergencia y la rapidez del intercambio de información. El comunicado de lanzamiento no proporciona valores iniciales ni metas numéricas oficiales para estos ámbitos. Son medidas que podrían publicarse con transparencia en el futuro, no resultados ya establecidos. Las próximas actualizaciones deberán mostrar qué se financió, ejecutó y midió.