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En una evaluación publicada el 21 de septiembre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló que Egipto entró en el conflicto de Oriente Medio con mayores amortiguadores que en episodios anteriores de presión externa. La flexibilidad del tipo de cambio, una respuesta rápida de política económica y las reservas macroeconómicas reconstruidas con anterioridad ayudaron a absorber el choque financiero, según el Fondo. Esto no significa que hayan desaparecido los riesgos económicos. El mismo análisis pide aplicar las reformas con más decisión y reducir vulnerabilidades para respaldar un crecimiento impulsado por el sector privado.
La presión financiera se reflejó en las carteras de inversión. Las tenencias de deuda pública en moneda local de inversores no residentes bajaron de 39.100 millones de dólares en febrero de 2026 a 22.200 millones a comienzos de abril. El FMI indica que la libra egipcia se depreció entre un 14 % y un 17 % aproximadamente durante ese periodo. Al moderarse la presión, se reanudaron las entradas de cartera y las tenencias se acercaron de nuevo a los niveles anteriores al conflicto. Son dos observaciones fechadas, no una serie mensual continua; tampoco miden todas las reservas de divisas o los flujos de capital de Egipto.
Las autoridades respondieron con ajustes de precios de la energía, contención del gasto y ampliación del apoyo focalizado. El FMI dice que la flexibilidad cambiaria absorbió la presión externa, mientras la movilización de ingresos y la disciplina del gasto contuvieron la presión fiscal. La depreciación de la moneda y los cambios en los precios energéticos elevaron la inflación. El aumento fue menor de lo previsto, pero el regreso a la meta de inflación se retrasó un año. Esa precisión importa: la estabilización financiera tuvo costes para hogares y empresas, aunque la evaluación no cuantifica cómo se distribuyeron entre distintos grupos.
Según el FMI, el crecimiento real llegó al 5 % en el tercer trimestre del ejercicio fiscal 2025/2026. El turismo se mantuvo resiliente, las remesas alcanzaron niveles récord y la actividad del canal de Suez siguió recuperándose gradualmente tras una interrupción temporal. Las reservas de divisas permanecieron por encima de los niveles que el Fondo considera adecuados a pesar de las salidas iniciales de capital. Estos indicadores respaldan la valoración de que el choque financiero no se convirtió en una desaceleración económica más amplia. No garantizan el crecimiento futuro ni los ingresos turísticos.
Egipto también regresó a los mercados internacionales de bonos. Una emisión de eurobonos sociales por 1.000 millones de dólares en mayo recibió órdenes por cinco veces el monto ofrecido, y en junio se emitió un bono samurái por 500 millones de dólares. El FMI informa que en agosto la prima de riesgo soberano había caído a su nivel más bajo desde 2014 y que los diferenciales soberanos estaban por debajo de los niveles anteriores a la guerra. La demanda indica acceso al mercado, pero no explica por sí sola los plazos, intereses o costes de amortización. La dependencia de financiación a corto plazo y la elevada exposición bancaria al gobierno siguen siendo riesgos.
La advertencia de la evaluación se centra en la deuda pública y las necesidades brutas de financiación. El FMI espera que estas necesidades se mantengan cerca del 40 % del producto interno bruto a corto plazo y que desciendan gradualmente por debajo del 30 % hacia 2030. Es una proyección, no un resultado observado. Unas necesidades elevadas pueden limitar el crédito disponible para empresas privadas y aumentar la exposición a cambios en las condiciones financieras mundiales. El Fondo también afirma que la presencia del Estado en la economía continúa siendo amplia y que los vínculos entre los balances del gobierno y los bancos siguen generando riesgos.
Las recomendaciones incluyen pasar a préstamos de mayor plazo y más basados en el mercado, ampliar la base de inversores, profundizar los mercados internos de deuda y mantener la disciplina monetaria y la flexibilidad cambiaria. El FMI también pide aplicar con mayor decisión la Política de Propiedad Estatal y el programa de desinversión, mejorar la gobernanza de las empresas públicas y ampliar la competencia. Son recomendaciones del Fondo, no resultados ya constatados. La evaluación contrapone señales de resiliencia a corto plazo con retos estructurales de financiación y reforma, sin tratar la recuperación de la confianza de mercado como una solución completa.
Conviene no mezclar los periodos de referencia ni el alcance de las cifras. Las tenencias de deuda de febrero y comienzos de abril son dos observaciones de las posiciones de no residentes en deuda pública en moneda local; no abarcan todos los flujos de capital. El crecimiento del 5 % corresponde al tercer trimestre del ejercicio 2025/2026, no a un año natural. La necesidad de financiación cercana al 40 % es una proyección del FMI a corto plazo. Mantener claras estas distinciones evita equiparar la recuperación del mercado con el bienestar de los hogares o la sostenibilidad de la deuda a largo plazo.
