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El primer ministro Mark Carney anunció el 1 de octubre que el proyecto propuesto de oleoducto hacia la costa oeste, rebautizado Pacific Link, fue incluido en el Anexo 1 de la Ley de Construcción de Canadá como proyecto de interés nacional. La decisión llegó tras tres meses de consultas dirigidas por la Oficina de Grandes Proyectos. El Gobierno federal afirma haber consultado a más de 130 comunidades indígenas cercanas a las rutas posibles o situadas a lo largo de ellas en Alberta y Columbia Británica, además de organismos federales y el Gobierno de Columbia Británica.

La designación abre un proceso federal único para preparar un documento de condiciones. Durante el próximo año, la Oficina, con apoyo del Regulador de Energía de Canadá, debe examinar la propiedad, los beneficios, los derechos indígenas, las protecciones ambientales, la contratación local y la supervisión. Los pueblos indígenas participarán desde el inicio y el Gobierno pretende finalizar las condiciones antes del 1 de septiembre de 2027. La cartografía de la ruta, los estudios ecológicos, las estimaciones de costes, las compras y la planificación laboral siguen pendientes para desarrollar un concepto final.

El plan anunciado prevé que Canadá y Alberta sean propietarios a partes iguales. Se ofrecería a las comunidades indígenas una participación mínima del 10%, financiada mediante programas federales y provinciales de garantía de préstamos indígenas. Trans Mountain Corporation dirigirá el desarrollo, mientras que Pembina Pipeline Corporation participa como inversor privado y aporta experiencia. La ruta meridional propuesta busca proteger la costa norte de Columbia Británica y evitar ecosistemas sensibles, incluido el mar Great Bear.

El Gobierno afirma que el oleoducto podría permitir exportaciones adicionales de un millón de barriles diarios a mercados asiáticos. Sus estimaciones de 140.000 empleos, más de 20.000 millones de dólares canadienses de PIB anual y 100.000 millones de ingresos públicos para 2060 son proyecciones asociadas al proyecto, no resultados observados. Por ello, la inclusión marca un hito de revisión, no el inicio de la construcción ni la concesión de permisos finales. Aún deben celebrarse audiencias públicas y consultas, y completarse las condiciones; sus resultados influirán en si el proyecto avanza y de qué manera.

Pacific Link forma parte de un esfuerzo más amplio de Canadá y Alberta para ampliar el acceso a mercados energéticos fuera de Estados Unidos. El anuncio vincula el oleoducto con infraestructura exportadora y con el proyecto de captura de carbono Pathways, aunque son iniciativas relacionadas y no un único paquete de obras aprobado. El Gobierno dice que coordinará las autorizaciones federales pertinentes mediante el documento de condiciones. El comunicado no ofrece una ruta final, un presupuesto de capital ni un calendario de construcción; esos detalles dependen del desarrollo, la revisión y las consultas posteriores.