Detalles de la noticia
La evaluación del Banco Mundial basada en la Sudan Welfare Monitoring Survey, publicada el 9 de octubre de 2026, examina los efectos del conflicto en los medios de vida y el acceso a los alimentos. Reúne cuatro rondas de encuestas a hogares realizadas entre octubre de 2024 y julio de 2025, con entre 1.340 y 4.200 hogares entrevistados en cada ronda, además de análisis satelitales y encuestas comunitarias. El método busca seguir tanto las condiciones declaradas por los hogares como los cambios espaciales en la actividad económica y las zonas agrícolas.
El informe señala que la proporción de población con una puntuación de consumo alimentario deficiente pasó del 14 % en abril de 2025 al 27 % en julio de 2025. La puntuación es un indicador compuesto que combina diversidad de la dieta, frecuencia de consumo y valor nutricional relativo de los grupos de alimentos. En la clasificación del informe, una puntuación de 28 o menos es «deficiente» y una superior a 28 y hasta 42 es «limítrofe». En la ronda de julio, más de la mitad de la población quedó en las categorías deficiente o limítrofe; representan distintos niveles de riesgo y no deben confundirse sin explicación.
Los datos satelitales indican que la intensidad de la luz nocturna cayó un 26 % durante los primeros seis meses del conflicto. El Banco Mundial utiliza la luz como indicador indirecto de actividad económica e infraestructura. No mide directamente el producto interior bruto ni la producción: el acceso a electricidad, los daños a infraestructuras, los movimientos de población y el traslado de actividades también pueden cambiar la señal satelital. Por tanto, el porcentaje no permite cuantificar por sí solo el tamaño de la contracción económica.
En agricultura, el informe indica que en 2024 los indicadores de vegetación en Sennar y Gedaref estaban aproximadamente un 25 % por debajo de su promedio de 2018–2022. Describe descensos similares en otras zonas agrícolas y señala que los estados afectados representan una parte importante del área cultivada del país. Los índices de vegetación son indicadores satelitales indirectos del rendimiento de los cultivos, no toneladas cosechadas ni una medición directa del rendimiento agronómico. Las encuestas comunitarias de 2025 aportan otro tipo de evidencia: el 70 % de las comunidades consultadas declaró menor acceso a insumos agrícolas y el 52 % informó de daños en riego o almacenamiento.
Las estrategias de los hogares también muestran presión sobre los medios de vida futuros. Entre octubre de 2024 y julio de 2025, la proporción de hogares encuestados que declaró que había trabajado un menor de 15 años aumentó del 8 % al 13 %. El informe también describe la reducción de comidas y la venta de activos productivos, que pueden debilitar los ingresos y las perspectivas de recuperación. Estos indicadores reflejan presiones más allá del consumo inmediato y pueden afectar al capital humano y a la capacidad de reanudar la producción.
Los indicadores del informe usan periodos y denominadores distintos: el consumo alimentario procede de encuestas de hogares, las señales de infraestructuras y vegetación de satélites, y el acceso a insumos de respuestas comunitarias. No deben combinarse en una sola tasa de «pérdida de producción». En conjunto, los hallazgos muestran que a mediados de 2025 estaban bajo presión el consumo alimentario, los insumos agrícolas y los indicadores de actividad económica. Cada resultado debe leerse con su método, periodo de referencia y limitaciones.


