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La publicación del Gobierno escocés sobre gasto bruto en investigación y desarrollo (GERD), difundida el 7 de octubre, estimó en 5.200 millones de libras el gasto en I+D realizada en Escocia durante 2024. Esa cifra equivalía al 6,6 % del total del Reino Unido. El indicador clasifica el gasto según dónde se lleva a cabo la investigación; por sí solo no identifica quién la financia. Incluye actividad empresarial, de educación superior, gubernamental y de organizaciones privadas sin ánimo de lucro.

El aumento nominal respecto a 2023 fue de 158 millones de libras. Tras ajustar por inflación, el incremento entre 2023 y 2024 fue del 0,9 %. Son medidas que responden a preguntas distintas: la comparación en libras corrientes registra el cambio del gasto nominal y la tasa real elimina el efecto de los precios. Por ello, una subida nominal no equivale automáticamente a un aumento igual del volumen de actividad investigadora.

Las empresas realizaron I+D por valor de 2.800 millones de libras, el 54,1 % del total escocés. La educación superior representó 2.000 millones, o el 38,8 %. Este desglose identifica el sector que ejecutó el trabajo. Es diferente de un desglose por fuente de financiación, que indicaría si los fondos procedieron de empresas, del Gobierno o de otras fuentes. La distinción es útil al interpretar la investigación universitaria y el apoyo privado a trabajos realizados en universidades.

El GERD se estimó en el 2,51 % del producto interior bruto. Las comparaciones fueron del 2,71 % para el Reino Unido, el 2,13 % para la UE y el 2,72 % para la OCDE. La I+D empresarial equivalió al 1,36 % del PIB escocés y la de educación superior, al 0,97 %. Estas ratios comparan la intensidad del gasto con la producción económica; no miden por sí solas calidad investigadora, patentes, éxito comercial ni crecimiento futuro.

La publicación reúne estimaciones de varios sectores ejecutores y comparaciones internacionales. El total de 5.200 millones debe distinguirse de las cuotas sectoriales y de las ratios del PIB: son, respectivamente, un total, una composición y un indicador de intensidad. El año de referencia es 2024 y la publicación apareció el 7 de octubre de 2026. Los datos describen un periodo pasado; no son un contador en directo del gasto en 2026 ni un objetivo presupuestario futuro.

Una evaluación económica debe seguir por separado el gasto y los resultados. Los costes de capital, personal y servicios de investigación pueden convertir el mismo presupuesto en diferentes volúmenes de actividad. Para valorar los rendimientos tecnológicos futuros se necesitan resultados de proyectos e indicadores de comercialización junto al gasto; esta publicación no presenta una tasa de éxito de esos resultados.