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La Nota sobre Pobreza y Equidad del Banco Mundial, fechada el 9 de octubre de 2026, presenta la persistente falta de datos junto con las presiones actuales sobre el coste de vida en Egipto. Según el método nacional de medición de la pobreza, el 33,5% de la población era pobre en 2021. Ese mismo año, la tasa con el umbral de 4,20 dólares diarios fue del 7,1%. Son medidas con umbrales distintos; el 33,5% no debe describirse como la tasa actual.

La nota señala que la inflación sigue siendo un riesgo importante a corto plazo para reducir la pobreza, aunque haya descendido. La inflación urbana anual fue del 14,9% en julio de 2026. Los alimentos representaron más del 44% del gasto de los hogares del quintil de ingresos más bajo. Esa proporción ayuda a explicar por qué el encarecimiento de los alimentos puede dejar menos margen para otras necesidades del presupuesto familiar. Por sí sola, no indica cuánto gasta un hogar pobre ni qué productos subieron de precio.

El Banco considera que la inflación elevada de 2023 probablemente aumentó la pobreza, mientras que las transferencias de los programas de protección social pudieron amortiguar parte del efecto. El último paquete gubernamental de mitigación, anunciado en febrero de 2026, incluyó pagos adicionales a beneficiarios. Esto confirma que se anunció una respuesta pública, pero la nota no dice cuántos hogares recibieron qué importe ni cuánta pobreza se evitó. Para evaluar el efecto harían falta datos de cobertura, cuantía y poder adquisitivo.

Los indicadores laborales también muestran que la expansión económica no garantiza automáticamente ingresos seguros para los hogares. En el tercer trimestre del ejercicio fiscal 2026, el empleo equivalía al 44,7% de la población en edad laboral y la participación laboral era del 47,5%. El Banco dice que ambos indicadores mejoraron desde una base baja, aunque persisten la informalidad, la elevada proporción de personas en edad de trabajar fuera de la fuerza laboral, la baja participación femenina y el empleo juvenil.

La nota se centra en la calidad del crecimiento, la creación de empleo privado y la capacidad de los hogares para afrontar perturbaciones. La estimación nacional de pobreza se basa en la Encuesta de Ingresos, Gastos y Consumo de los Hogares de 2021/22, realizada de octubre de 2021 a septiembre de 2022. La encuesta de 2023/24 había concluido, pero sus resultados aún no se habían publicado; la de 2025/26 seguía en el terreno. Por tanto, el documento de octubre de 2026 no ofrece una nueva tasa nacional de pobreza para 2026. Los indicadores más recientes de inflación y empleo aportan contexto, pero no sustituyen esa medición.

La distinción importa al evaluar las políticas. Una inflación más baja puede apoyar el poder adquisitivo, pero no muestra por sí misma si ha cambiado la tasa de pobreza. Del mismo modo, más empleo no revela salarios, estabilidad laboral ni si los trabajadores han salido de la pobreza. El Banco señala como prioridades la asistencia social bien focalizada, la creación de empleo privado y una mayor resiliencia de los hogares. El impacto podrá evaluarse con más precisión cuando se publiquen nuevos datos familiares.