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Los datos de la Cámara de Comercio de Amán, difundidos por Petra, sitúan en 1.188 millones de dinares jordanos el valor del comercio cubierto por certificados de origen emitidos durante los primeros nueve meses de 2026. La cámara comparó esa cifra con los 984 millones de dinares de enero a septiembre de 2025, un aumento del 20,7%. El número de certificados pasó de 31.133 a 34.558, un 11% más en el mismo periodo. Son acumulados de nueve meses, no un resultado exclusivo de septiembre. El importe describe operaciones documentadas por la cámara y no es la misma serie estadística que las exportaciones aduaneras nacionales de Jordania.
Un certificado de origen es un documento de exportación que respalda información sobre la procedencia de las mercancías y el registro de una transacción comercial. Los registros de una cámara pueden ofrecer un indicador útil, aunque limitado al ámbito de esa institución. El aumento del 20,7% en el valor registrado frente al 11% en el número de certificados sugiere que el valor medio por certificado también pudo cambiar. El resumen publicado no explica por qué ni ofrece una composición por productos. Por ello, sería prematuro atribuir la diferencia a precios más altos, envíos mayores o más producción. Los importes son nominales y no representan volúmenes físicos ni una serie de producción ajustada por inflación.
La cámara enumeró 567 millones de dinares en mercancías extranjeras, 174 millones en productos agrícolas, 144 millones en bienes árabes y alrededor de 136 millones en productos industriales entre los grupos declarados. Las categorías siguen las descripciones de producto u origen del informe fuente. Son cifras redondeadas y el resumen carece del detalle clasificatorio necesario para tratarlas como una cuenta nacional de valor añadido o sumarlas como una descomposición completa. La cifra de bienes extranjeros es una razón concreta para no describir los 1.188 millones completos como productos fabricados en Jordania. Los certificados iluminan operaciones documentadas y trámites de exportadores, pero no miden por sí solos la proporción de producción nacional.
Entre los destinos citados por la cámara figuran Irak con 477 millones de dinares, Suiza con 112 millones, Emiratos Árabes Unidos con 89 millones, Arabia Saudí con 80 millones y Egipto con 62 millones. La clasificación muestra el peso de esos mercados en la actividad de certificados registrada por la cámara, no un desglose exhaustivo de todas las exportaciones jordanas por destino. El importe mucho mayor de Irak hace pertinente seguir los vínculos comerciales regionales y la logística terrestre, pero un solo acumulado de nueve meses no demuestra que las cuotas de destino sean permanentes. Sin tablas comparables de productos y socios no pueden separarse los efectos de demanda, precios y envíos.
Las cifras aportan una perspectiva distinta de las estadísticas aduaneras nacionales. Las series aduaneras miden mercancías que cruzan fronteras conforme a sus propias definiciones; el comunicado de la cámara resume certificados que emitió, sus valores y algunos grupos seleccionados. Los dos conjuntos no deben combinarse bajo una misma etiqueta ni considerarse una verificación mutua. Para las empresas, la actividad documental puede servir como señal administrativa de operaciones orientadas a mercados externos. Una evaluación más completa del desempeño económico también necesitaría cantidades de productos, precios, registros aduaneros y comercio de servicios. Petra transmitió la declaración de la cámara, que no incluyó una tabla metodológica independiente de los registros subyacentes.
